TecnoTimes: Ciencia, Tecnología e Inteligencia Artificial con Pensamiento Crítico

El artículo original se abre citando el Apocalipsis.

Calhoun tituló su trabajo La muerte al cuadrado y dejó la fórmula explicada en la última página.

La versión que circula del Universo 25 sostiene que un etólogo midió el colapso de una colonia de ratones y que después el público convirtió sus datos en una profecía sobre la decadencia de Occidente. La primera página del artículo original desmonta esa cronología. Calhoun publicó sus resultados en enero de 1973 en los Proceedings of the Royal Society of Medicine bajo el título Death Squared, la muerte al cuadrado, y abrió el texto citando el Apocalipsis de Juan, incluido el versículo según el cual quien venza no sufrirá la segunda muerte.

No es una cita decorativa. Una tabla del propio artículo asocia esa segunda muerte a los factores de mortalidad de los cuatro jinetes, la espada, el hambre, la peste y las fieras, y la conclusión cierra con una ecuación que explica el título.

\((\mathrm{Muerte})^{2} = \text{la primera muerte}\)

El argumento de Calhoun es que eliminar la muerte corporal, la segunda en el orden del texto bíblico, produce la primera, que en ese marco es la muerte del espíritu. Quien quiera acusar a internet de haber inventado la parábola apocalíptica tendrá que explicar quién escribió el título y quién eligió el epígrafe. La discusión sobre el Universo 25 empieza mal porque suele plantearse como un conflicto entre un científico sobrio y un público sensacionalista, y ese reparto de papeles no se sostiene.

Infografía sobre el origen apocalíptico del relato del Universo 25, con un ratón ante una escena bíblica, la referencia al Apocalipsis en el artículo de Calhoun de 1973, el título La muerte al cuadrado y la fórmula que relaciona la supresión de la muerte corporal con la muerte del espíritu.

Ocho ratones, dos metros y medio de lado y quinientos sesenta días.

Las cifras tomadas del artículo de 1973 y no de su resumen de segunda mano.

El experimento arrancó el 9 de julio de 1968 en el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, y era el vigesimoquinto de una serie. Calhoun introdujo cuatro parejas de ratones domésticos de la cepa Balb C, de cuarenta y ocho días de edad y aislados durante las tres semanas previas, en un recinto delimitado por cuatro paredes de 1,37 metros de altura que formaban un cuadrado de 2,57 metros de lado. Dentro había compartimentos de anidación en abundancia, comida y agua reemplazadas antes de que llegaran a faltar, ninguna enfermedad infecciosa declarada, ningún depredador y una condición que decide el experimento entero, los ratones no podían salir.

Las cuatro fases que describe el artículo tienen límites concretos y conviene darlos completos, porque la versión divulgada suele dejar la tercera sin fechas. La fase A, de ajuste, cubre los primeros 104 días, hasta las primeras camadas. La fase B, que Calhoun llama de explotación de recursos, va desde esas camadas hasta el día 315 aproximadamente, con la población duplicándose cada 55 días. La fase C, de estancamiento, empieza en el día 315 y dura 245 días más, lo que la lleva hasta el entorno del día 560. La fase D, a la que el autor llama directamente de muerte, arranca ahí.

El máximo fueron unos 2.200 ratones y la frase del artículo es precisa, el aumento de la población cesó de forma abrupta el día 560 tras la colonización. A partir de entonces las muertes superaron ligeramente los nacimientos. El 22 de junio de 1972 quedaban 122 animales, 22 machos y 100 hembras. Calhoun proyectó que el último macho moriría el 23 de mayo de 1973, aunque esa fecha era una estimación y no una observación de la desaparición completa de la colonia.

Dato TecnoTimes. Los machos que dejaron de competir y de aparearse, y que por eso conservaban un pelaje impecable, aparecen nombrados en el artículo con una frase que explica de dónde viene la etiqueta. Calhoun escribe que pronto llamaron «los hermosos» a los equivalentes masculinos de las hembras que no se reproducían, y añade que nunca intentaron aproximarse sexualmente a ninguna hembra.

Infografía del experimento Universo 25 iniciado el 9 de julio de 1968 con ocho ratones, un recinto de 2,57 metros de lado y cuatro fases de desarrollo, acompañadas de una gráfica esquemática de población que muestra el máximo de 2.200 individuos alrededor del día 560, el declive posterior y los 122 supervivientes registrados en junio de 1972.

El recinto tenía sitio para 3.840 y la colonia se hundió con 2.200.

Las cifras de capacidad están en el propio artículo, unas páginas antes del colapso que se atribuye al hacinamiento.

Aquí está el dato que falta en casi todos los resúmenes y que decide la interpretación. Calhoun no se limitó a describir el recinto, calculó a partir de qué población cada recurso empezaría a ser limitante. El refugio bastaba hasta superar los 3.840 individuos. El agua habría aguantado hasta 6.144. La comida, hasta 9.500.

La colonia dejó de crecer con 2.200. Es decir, se detuvo en el 57 % de la población a la que el espacio de anidación habría empezado a quedarse corto, en poco más de un tercio del límite del agua y en menos de una cuarta parte del límite de la comida. Estos números descartan que el estancamiento se debiera simplemente al agotamiento de la capacidad total de refugio. No descartan, en cambio, los efectos de las concentraciones locales de animales, la competencia territorial o la alteración de las interacciones sociales. De hecho, Calhoun señaló que alrededor del 20 % de los lugares de anidación seguían desocupados cuando la población alcanzó su máximo. La pregunta decisiva deja de ser cuántos ratones cabían físicamente y pasa a ser por qué una población con recursos disponibles dejó de reproducirse con normalidad.

El antecedente con ratas apunta en la misma dirección y es todavía más llamativo. En aquellos recintos Calhoun estimó espacio para unos 5.000 animales y la población se estabilizó en torno a 150, sin superar nunca los 200. En ambos casos, el estancamiento apareció antes de alcanzar la capacidad material estimada, aunque el confinamiento seguía condicionando la organización social y las posibilidades de dispersión.

A esto se añade una dificultad metodológica que resulta fundamental para interpretar los resultados. La distribución de los animales nunca fue uniforme, había zonas muy concurridas junto a otras infrautilizadas, de modo que el experimento no permite separar la densidad de la organización territorial, del confinamiento ni del patrón de interacción social. La dificultad consiste en que varias variables cambiaron simultáneamente, sin controles suficientes para determinar cuánto contribuyó cada una al resultado.

Infografía sobre las capacidades estimadas del Universo 25, con una representación isométrica del recinto y su ocupación desigual, los límites de refugio para 3.840 ratones, agua para 6.144 y comida para 9.500, frente a una población máxima de 2.200 individuos y cerca del 20 % de los lugares de anidación desocupados.

La replicación sigue en cuestión y el recinto se limpiaba cada seis u ocho semanas.

Las objeciones metodológicas que la versión divulgada no suele mencionar.

La primera objeción afecta a la reproducibilidad de los resultados. El Universo 25 fue una instalación concreta dentro de una serie de experimentos de Calhoun, y no basta con citar otros recintos de roedores para demostrar que reprodujeron sus resultados bajo condiciones equivalentes. Tampoco cabe afirmar, sin una revisión exhaustiva de la literatura, que jamás se haya conseguido repetirlos. El problema metodológico es determinar hasta qué punto los resultados de aquella colonia pueden generalizarse a otros animales, entornos y formas de organización social. La segunda objeción afecta al control sanitario. Durante la discusión posterior a su exposición, Calhoun reconoció que retiraban la mayor parte de las heces y del lecho sucio cada seis semanas o dos meses, sin esterilizar el recinto. Esto obliga a considerar posibles factores sanitarios que no quedaron aislados experimentalmente, aunque los datos disponibles no permiten atribuir el declive a enfermedades o parásitos. El propio investigador sostuvo que la contaminación social era más importante que la acumulación de residuos. Sus propios colegas de la época ya señalaron la falta de medidas cuantitativas de hormonas del estrés, que era precisamente el mecanismo que la teoría necesitaba.

Hay más. No existió grupo de control, la cepa Balb C es una línea consanguínea y la acumulación de generaciones endogámicas en un recinto cerrado ofrece una vía reproductiva de deterioro que nada tiene que ver con la densidad, y el estudio es observacional de principio a fin, con las categorías de conducta definidas por el observador. Un colega del propio Instituto se lo dijo a la cara con una frase que resume el problema mejor que cualquier análisis posterior, que en su investigación había tantas variables que resultaba imposible extraer conclusión alguna sobre nada.

Sobre el salto a la especie humana existe además una objeción empírica. Los estudios de Jonathan Freedman sobre densidad humana cuestionaron que un mayor número de personas por unidad de superficie produjera necesariamente las alteraciones conductuales descritas por Calhoun. Sus resultados obligaban a considerar el contexto y las condiciones de interacción, en lugar de trasladar directamente las conclusiones obtenidas con roedores a las sociedades humanas. Nada de esto convierte el experimento en inútil, y conviene no caer en el error simétrico de despachar a Calhoun porque su trabajo se usó mal. La distinción es la de siempre, y es la que TecnoTimes planteó al preguntarse qué merece ser creído y hasta qué punto, graduar la confianza a la calidad de la prueba en lugar de aceptar o rechazar en bloque.

Infografía presentada como un expediente de investigación científica sobre las limitaciones metodológicas del Universo 25, con fichas dedicadas a la replicación independiente, el control sanitario, la ausencia de grupo de control, la cepa consanguínea, las mediciones insuficientes del estrés y los problemas de extrapolación de los resultados a la conducta humana.

El autor pasó años discutiendo la lectura que le atribuían.

Llamó Dawnsday a su propia alternativa, frente al Doomsday de Heinz von Foerster.

El trabajo histórico de Edmund Ramsden y Jon Adams, publicado en 2009 en el Journal of Social History, reconstruye lo que ocurrió con estos experimentos una vez salieron del laboratorio, y su conclusión contradice las dos versiones que circulan. Calhoun admitía que el hacinamiento puede tener efectos dañinos y que la sobrepoblación era un problema verosímil, pero no sostenía que la humanidad estuviera condenada. Al escenario pesimista que Heinz von Foerster había bautizado Doomsday opuso uno propio que llamó Dawnsday, el día del amanecer, y defendía que el crecimiento de la población podía empujar la innovación en lugar de hundirla.

La explicación de Calhoun tampoco se reducía al número de animales por unidad de superficie. Concedía especial importancia a la organización social y a la imposibilidad de abandonar el recinto. Los individuos desplazados de las posiciones territoriales favorables no podían dispersarse hacia otros hábitats, mientras que los encuentros frecuentes y la competencia por desempeñar funciones sociales interferían en conductas necesarias para la reproducción. Su hipótesis relacionaba el deterioro de esas funciones con las condiciones de convivencia, no con una simple falta de espacio físico. Llegó a proponer un tamaño máximo de grupo social con significado, que fijaba en doce. Sus investigaciones anteriores también sugerían que la distribución de los comederos podía modificar las concentraciones de animales y reducir determinados comportamientos asociados al sumidero conductual, una observación que impedía atribuir esos patrones únicamente a la densidad total.

Después del colapso construyó universos nuevos diseñados para estimular la conducta creativa manteniendo a los animales alimentados y mentalmente activos. Ramsden y Adams resumen el destino de todo aquello en una frase que vale para muchos hallazgos científicos convertidos en símbolo, todo el mundo quería oír el diagnóstico y nadie quería oír la cura. Y en otra que explica la mecánica del fenómeno, a medida que las ratas escapaban de su laboratorio escapaban también de su control.

Queda la frase que se le cita para acusarlo de haber alentado la extrapolación, y es auténtica. Escribió que hablaría sobre todo de ratones pero que sus pensamientos estaban puestos en el hombre. El reproche de que Calhoun favoreció personalmente las comparaciones con la sociedad humana está justificado, aunque resulta incompleto si se omite que también defendió la posibilidad de modificar las condiciones sociales y ambientales para evitar el deterioro observado. El patrón recuerda a lo que TecnoTimes examinó en el caso de Jacobo Grinberg y la construcción del mito sobre una obra experimental real, donde el relato posterior acabó sustituyendo al contenido.

Infografía que contrapone dos escenarios del pensamiento de John B. Calhoun, Doomsday como futuro de colapso y Dawnsday como posibilidad de innovación, mediante dos recintos de ratones con condiciones diferentes y cinco bloques sobre organización social, confinamiento, grupos de doce individuos, distribución de recursos y nuevos entornos experimentales.

El sumidero conductual no sale del Universo 25.

Posición editorial de TecnoTimes sobre qué se puede sostener y qué se ha ido añadiendo por el camino.

Una precisión que casi nadie hace. El concepto de behavioral sink, traducido habitualmente como sumidero conductual, no procede de este experimento. Calhoun lo acuñó en febrero de 1962, en un artículo de Scientific American titulado Population Density and Social Pathology, a partir de los trabajos con ratas que había hecho entre 1958 y 1962. Atribuirlo al Universo 25 adelanta seis años un concepto que ya existía y que había salido de otra especie y de otro montaje.

La degradación del relato se puede medir en las fuentes de divulgación que lo repiten. Una convierte los 2,57 metros de lado en 2,7 metros cuadrados de superficie, cuando el suelo real medía unos 6,6. Otra lo describe como un cubo, cuando el recinto medía 1,37 metros de alto y 2,57 de lado. Un trabajo de modelización publicado como preprint en agosto de 2025 propone un mecanismo alternativo interesante, la pérdida progresiva de incertidumbre sobre el rango social, y usa con acierto el argumento de los 2.200 frente a los 3.840, pero habla de ratas durante todo el texto para un experimento hecho con ratones, y su propia sección de limitaciones admite que el término de nacimientos no se activó en ninguna simulación. Nada de esto es mala fe. Es lo que le pasa a un dato cuando viaja mucho.

La posición de TecnoTimes, que es juicio editorial y no un hecho verificado, tiene tres partes. La primera es que el Universo 25 sigue siendo valioso por una razón distinta de la que se le atribuye, porque muestra que garantizar comida, agua y refugio no basta para mantener funcionando a una población animal socialmente organizada, y eso es una pregunta abierta que merece investigación con controles y réplicas. La segunda es que no sirve como argumento sobre la natalidad humana, el individualismo ni la decadencia de las sociedades desarrolladas. La razón no es la prudencia. Los números del propio artículo muestran que el colapso ocurrió sin agotar los recursos materiales estimados, pero no permiten identificar una causa única ni extrapolar el resultado a las sociedades humanas. La tercera es que la responsabilidad del malentendido está repartida, y que repartirla bien importa.

Esa tercera parte merece una línea más. Un autor que titula su artículo con un juego de palabras teológico sobre la muerte del espíritu y lo abre con el Apocalipsis no puede quejarse del todo de que se lo lea como una profecía, aunque pasara después veinte años explicando que su conclusión era arquitectónica. Y un lector que repite la parábola sin consultar el artículo original pasa por alto unas cifras que cuestionan la explicación simplificada del colapso por falta de recursos, aunque no resuelven por sí solas las causas del deterioro social y reproductivo. Es el mismo problema de calibración que TecnoTimes describió al tratar cómo una afirmación formulada en condicional se amplifica al perder sus condiciones, con la diferencia de que aquí las condiciones no se perdieron, se dejaron de leer.

Infografía de cierre sobre el sumidero conductual y las interpretaciones del Universo 25, con un reloj de arena que conecta los datos del laboratorio con el relato público, el origen del concepto en 1962, errores frecuentes de divulgación, las limitaciones de las conclusiones sobre la sociedad humana y la responsabilidad compartida en la construcción de la parábola apocalíptica.

Referencias.

Fuentes y documentación utilizada.

La parábola no la inventó internet. Calhoun la escribió en el título de su artículo, pero sus datos no autorizan a convertir el destino de una colonia de ratones en una profecía sobre la sociedad humana.

🧠 DEBATE TECNOTIMES | El Universo 25 y los límites de la evidencia, 2026

¿Quién es responsable cuando los resultados de un experimento se convierten en una profecía sobre la sociedad humana?

Calhoun tituló su investigación La muerte al cuadrado, abrió el artículo citando el Apocalipsis y reconoció que sus experimentos con ratones también le hacían pensar en los seres humanos. Sin embargo, defendió posteriormente la posibilidad de modificar las condiciones sociales y ambientales para evitar el deterioro observado. La interpretación apocalíptica no fue una invención exclusiva del público, pero tampoco representa toda la posición del investigador.

La colonia dejó de crecer con unos 2.200 ratones, aunque Calhoun había estimado capacidad de refugio para 3.840. Esa diferencia demuestra que no se habían agotado los recursos materiales disponibles, pero no descarta los efectos del confinamiento, las concentraciones locales ni los conflictos sociales. El experimento documentó un deterioro reproductivo y conductual cuyas causas no quedaron aisladas mediante controles suficientes.

  • 🧩 ¿Hasta qué punto debe responder un investigador por las interpretaciones que favorece mediante el lenguaje y las analogías utilizadas para presentar sus resultados?
  • 🔍 ¿Qué valor debemos conceder a un experimento cuando sus resultados no permiten separar suficientemente los efectos de la densidad, el confinamiento y la organización social?
  • ⚖️ Si una población puede deteriorarse sin agotar sus recursos materiales, ¿qué investigaciones adicionales serían necesarias para identificar las causas del colapso?
  • 🚨 ¿Qué responsabilidad tienen los medios cuando utilizan un experimento con animales para defender conclusiones sobre la natalidad, el individualismo o la decadencia de las sociedades humanas?
💬 ¿Dónde termina la evidencia científica y dónde comienza la interpretación que construimos a partir de ella?
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JL Meana

JL Meana — TecnoTimes

Divulgación científica con honestidad. Sin obediencia ideológica. Sin cuentos.

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